domingo, 10 de marzo de 2013

Hasta que se duerma mi boca

 Empiezo a conducir nervioso sin saber ni como ni cuando llegare, 17 años, un par de meses de carnet y  una moto. Tres horas después, contra todo pronostico aparezco en Murcia. Me duele el cuello por el peso del casco, la espalda por la mochila y llego muy tarde, tras unas cuantas indicaciones encuentro las estación de tren. Allí me espera una niña de ojos azules, tan solo tiene 15 años vive en Elche y su madre cree que se queda a dormir en casa de una amiga. Es absolutamente preciosa y la mas sexy de las mujeres que he conocido, ademas es divertida, espontanea, dulce y es de esas personas que contagian felicidad. La veo y nos abrazamos felices, tras ese abrazo mi mundo desapareció, no tenia ojos para mirar a nada que no fuera ella, ni oídos para escuchar algo que no fuera su voz. Pasamos la tarde caminando y descubriendo la ciudad entre sonrisas, ternura y la simple emoción de estar allí los dos de una manera tan poco habitual. No sabemos donde vamos a dormir pero tampoco nos importa nos basta con estar juntos. Después de pasear por las bonitas calles de Murcia nos montamos en mi moto, una Tzr 50 azul  a la que quería casi tanto como a la chica que montaba atrás. Habíamos oído hablar de un albergue perdido en el campo donde nos alcanzaba el dinero para pasar la noche.Por el camino pasamos por un par de pueblos y decidimos parar en Santo Ángel para comprar algo para cenar y una botella de ron que nos acabamos bebiendo meses después. Damos innumerables vueltas hasta llegar a unas montañas oscuras sin mas luz que la del faro de mi moto, estábamos asustados, las horas pasaban y no encontrábamos el albergue y por si fuera poco aquella carretera era tan solitaria como peligrosa. Finalmente encontramos el albergue son las 12 de la noche y conseguimos una habitación con dos literas. Tiramos el colchón de la litera inferior al suelo y empezamos a comer alegres y relajados por fin, no sabría describir el ambiente de felicidad que se respiraba allí, sentíamos que estábamos viviendo algo irreal, una de esas historias que solo pasan en libros o películas. Después, ambos subimos a la cama de arriba y comenzamos a besarnos, pasamos horas de beso en beso hasta que se nos durmió la boca. Quizá muchos no se conformen solo con eso, pero para mi besar si estas enamorado, es lo mas bonito del mundo. Acordamos no dormir en toda la noche pues al día siguiente a las 12 nos teníamos que separar y queríamos aprovechar hasta el ultimo segundo. Ella acabó dormida entre mis brazos pero yo no conseguí pegar ojo y pase el resto de la noche mirándola dormir.
Años después, escribo esto con la esperanza de que algún día, se vuelva a dormir la boca.