miércoles, 24 de octubre de 2012

Son las 5 de la mañana y otra noche mas no puedo dormir, quizá porque en otra vida fui búho o quizá porque en esta me toco ser escritor, los mejores textos se escriben de madrugada, de esto que se te enciende la bombilla y te plantas delante del papel sin tener ni idea de lo que vas a escribir y las palabras empiezan a fluir una tras otra, dejo que esto siga y me envuelva, es una improvisación escrita me dejo llevar sin mirar atrás sin pensar que escribo. Sigo así, soy yo en estado puro, mi persona en letras, voy de impulso en impulso, de instante en instante, disfrutando del presente sin pensar en el pasado porque no es mas que eso pasado, y sin pensar en mi futuro porque es una incógnita. No se hacia donde voy, no se si mañana escribiré un poema o un tema, no se si seré mendigo o multimillonario, si estudiare o trabajare, o si me escapare a vivir aventuras con un boli y un cuaderno. No soy mas que un saco de emociones, un terremoto de arrebatos, una bala perdida, una oveja que escapo del rebaño. No soy mas que un loco escritor.

Amor ingenuo, amor pasado.

Este es un texto que escribí hace algo mas de un año, poco queda ya de aquel chaval ingenuo que se enamoro perdidamente y se olvido de toda su gente, y hasta de el mismo. Pero hoy en día aun le tengo un cariño especial a este texto porque es el primero que publique y porque es eso, puro amor.
Nostalgia

Doble la esquina y entre en tu calle, abrí la puerta del portón e inconscientemente entre en un mundo de nostalgia, continué hasta las escaleras, esas escaleras que tantas veces he subido corriendo lleno de ilusión lleno de ganas de verte, si de verte aunque quizás tan solo haya bajado al bar o a la gasolinera y no lleve ni cinco minutos sin ti, ya es demasiado. Subo igual de la misma forma en que subí hace ya diez meses y de la misma forma en la que subiré siempre. Sobrepase el ultimo escalón y mire hacia tu puerta, a veces me esperas allí anticipándome el éxtasis de felicidad que supone verte, pero no no estabas. Abrí la puerta algo había cambiado no parecía la misma casa, entre en tu habitación todo estaba en orden como nunca antes lo había estado, la casa estaba oscura triste y sola, mire por todos lados buscando algo que explicara aquello, pero no encontré nada, en ese instante lo comprendí faltabas tu. Me senté en el sofá, la tristeza se apodero de mi y mire alrededor, añoraba tantas cosas... Aquellas noches llenas de palomitas coca cola y cachimba, esas películas que hemos visto y las que no hemos visto... Mirara donde mirara un recuerdo llegaba a mi mente. No podía mas me ahogaba en un mar de nostalgia, la nostalgia mas extrema que jamas había conocido. Conseguí levantarme y salir de ahí, arranque la moto y acelere hasta dejar atrás aquel extraño lugar en el que tantas veces había estado.

martes, 23 de octubre de 2012

Puto mundo

Que estamos haciendo con nuestro mundo, con nuestra planeta "La Tierra", nos olvidamos de ella de que se lo debemos todo y de que sin ella no somos nada. Y aun así la destruimos poco a poco sin ni si quiera darnos cuenta. Hay suficientes armas nucleares para destruir todo aquello que conocemos, por cuestiones lucrativas se talan bosques, se hacen o deshacen nuestras playas, contaminamos nuestros océanos, destruimos la capa de ozono...  Pensamos en progreso, en tecnología, en comodidades y sobre todo en dinero. Todo esto no esta mal, siempre que pongamos en un  lugar privilegiado el bienestar ecológico, ya que es absolutamente importante para el desarrollo sostenible de nuestra especie. Se dice que el motivo por el que no hayamos sido contactados por una civilización ajena a la nuestra, es porque las civilizaciones tienden a destruirse a si mismas cuando alcanzan nuestro nivel. Yo creo en el hombre y sueño con un fin ajeno a nosotros. Creo en el hombre cercano a la naturaleza, que no solo la respete sino que disfrute de ella. Creo en un mundo mejor , un mundo distinto no solo en este aspecto sino en muchos mas.
Son escasos los que están lo suficientemente locos como para llevar a cabo sus sueños, la sociedad les suele hacer pagar su originalidad. La sociedad es timorata y envidiosa, ¿pero es ése motivo suficiente para renunciar? ¿No es una verdadera razón de ser el zarandear los tópicos, el destrozar las certidumbres? 
                                                                           

Marc Levy