lunes, 5 de agosto de 2013

Días grises

Días tristes como este, días nublados en los que no encuentras la salida, solo, frustrado, buscando el camino hacia el mar. Que difícil ser diferente, demasiado difícil vivir rodeado de gente que no comprendes, tan distintos a mi. Quizás algún día encuentre a alguien que me acompañe en este camino aislado del resto, hay quien dice que la vida esta esperando a que te despistes para sorprenderte y tal vez este demasiado atento o demasiado despistado quien sabe...
Mientras tanto seguiré mi camino solitario por este mundo sin sentido en el que me toco vivir, creciendo cada día, aprendiendo y  mejorando, superando días como este y disfrutando de tantos otros.

El lugar donde el tiempo nunca pasa

Anochece en la ciudad encantada, Los Urrutias, el lugar donde el tiempo no pasa, el lugar abandonado y solitario. Dieciséis años de recuerdos de este sitio y nada ha cambiado y eso hace que esto me parezca casi una ilusión mental. Paseando por aquí siento que todo lo que me rodea es de otra época, que este sitio tiene algo mágico, quizás por eso este poco habitado y por consecuente abandonado por el ayuntamiento dejándolo congelado en el tiempo.
Ademas este pueblo se amolda a tu estado de animo haciendo que puedas llegar a amar y a odiar la misma esquina o la misma el playa dependiendo del día, debe ser parte del hechizo.
Parte del misticismo de la zona la trae en mi opinión esa balsa de agua muerta que tan poco acostumbrados estamos a ver y de la que sabemos bien poco, El Mar Menor con grandes incógnitas como su supuesta alta contaminación.
En definitiva este lugar transmite mas sensaciones de lo normal, tiene algo especial y es capaz de ofrecerte los mejores y los peores días del verano.

Retorno de paz

Y de repente vuelve, así sin avisar y me llena de alegría, es el espíritu del verano, que entra y sale cuando quiere y me guiá durante un tiempo en el que soy enormemente feliz. Ha aparecido en una playita del mar menor, mientras paseaba de madrugada, a lo lejos escuche el sonido de una guitarra, fui hacia allí y me senté en la arena, en ese momento una chica empezó a cantar y fue allí entre la luz de las estrellas, el sonido de la danza del mar y aquel canto de ángel. No necesitaba mas, mi corazón se aceleraba, mis ojos brillaban, sentía que debía estar allí.

Y Así son y serán todos mis veranos tirado en la playa de noche y de día, leyendo un libro, escribiendo, mirando el sol, la luna o las estrellas. Sin pasar por casa, sin deshacer la maleta, rulando de playa en playa guiado por esa inspiración de la que estoy enamorado.