sábado, 25 de abril de 2015

Nunca pensamos que acabaríamos echando de menos aquellos gritos

Hace unos días estaba en Marchena dejando a mi compañero en casa, y hoy ya no está. Aun no lo creemos, los humanos no estamos hechos para entender la muerte, ni siquiera somos capaces de imaginarla y por eso no sabemos como llevar esto. Él era un luchador dentro y fuera del campo, sus ganas de vivir, su fuerza, no se van, se quedan con nosotros como ejemplo. Su equipo lo recordara siempre corriendo como un león, peleando cada balón con ese corazón tan fuerte que tenía, incluso desde la portería se dejaba la garganta ,a veces hasta en exceso, para contagiarnos sus ganas y su forma de entender el fútbol, en nuestras cabezas quedará su espíritu de lucha.
Vivimos creyendo que vamos a estar aquí para siempre, por eso, a veces la muerte se acerca para recordarnos lo bello de nuestra existencia, nuestra vida tiene valor porque se acaba, porque en cualquier momento nos podemos ir. Mientras tanto vivimos preocupados por cosas absurdas, estresados, agobiados por los estudios, el trabajo, problemas económicos, sentimentales etc... sacrificando el presente para vivir un supuesto futuro mejor, sin embargo no contemplamos que ese supuesto futuro ,quizás no llegue, y si llega tal vez no sea como esperamos, puesto que la felicidad no se encuentra en muchas de esas cosas. Por eso debemos valorar el tiempo sobre todas las cosas, es lo único de lo que nadie puede escapar, disfrutemos del presente por nosotros y por él.
Descansa en paz compañero, nosotros siempre te recordaremos.