lunes, 28 de marzo de 2016

¿Qué quieres de mi?

Se fue y vuelvo a respirar, pasamos de la ansiedad y los nervios al vació y el arrepentimiento. Se fue y con ella se van mis ganas de amar. Cuando la tengo delante es como sino fuera a marcharse jamás, olvido que solo serán unas horas y que después pueden pasar semanas, meses o años. Esa falsa sensación que tengo cuando estamos juntos hace que no me tire a la piscina, que no me la coma a besos y le diga lo que de verdad quiero. Y es cuando te pierdo, cuando reacciono y te beso, sin importarme el momento, porque ya solo importas tu y tu boca y no tengo nada más que perder que eso. Porque no sabes lo que me pesa dejarte escapar una y otra vez sin al menos intentarlo.

Pero no me atrevo. No, porque me has enseñado que cuanto más te de, menos quieres, no consigo olvidarme de cuando te lo dí todo y me quede sin nada y tengo miedo, miedo de que vuelva a pasar lo mismo de darte tanto que te vuelvas a ir y quizás no volver.

Y así seguimos en un mar de dudas, jugando a ser novios por un día, para que después todo vuelva a la normalidad. Nos buscamos el uno al otro pero no somos valientes, no nos atrevemos a decir lo que sentimos, porque quizá, en el momento no lo sepamos, porque es muy complicado, porque lo que sentíamos antes era tan fuerte que ahora, años después, es difícil que se equipare con tan solo unas horas cada demasiado tiempo.



domingo, 13 de marzo de 2016

Buscando mi sitio

La última etapa feliz que recuerdo es mi tardía adolescencia, por aquellos tiempos solía jugar a ser adulto y la verdad, lo hacía muy bien. Después cuando creí serlo, empece a jugar a otros juegos más peligrosos. Comenzamos a fumar marihuana sin saber absolutamente nada sobre el tema, y ahí empezó una carrera de conocimientos, perfeccionamiento de la técnica, tolerancia a la sustancia, etc, de la que ninguno saldríamos victoriosos. Pasamos años saboreando y disfrutando cada calada, hasta que se convirtió en rutina y ya nada era como al principio. ¿Que íbamos a hacer para solucionarlo? ¿Dejar de fumar? Seguro que no, demasiado lógico. Poco a poco sin darnos cuenta íbamos subiendo la dosis hasta cruzar la línea. Tras años de esfuerzo conseguimos una tolerancia admirable, tanto que ya no sentíamos nada y aquello que tanto nos motivaba desapareció completamente. Lo que se quedo con nosotros fue ese gusanillo que nos perseguirá durante todas nuestras vidas, la gran tentación infinita de volver a caer una y otra vez sin descanso. Los que empezamos con aquello nunca volvimos a ser los mismos y al ponerle fin tuvimos que alejarnos sin remedio.

Finalizada esta etapa, ya no me quedan juegos por probar, no puedo jugar a ser adulto porque ya lo soy, ni a fumar canutos para bajarme del mundo, porque hace ya, dejó de surgir efecto . Me pregunto que viene ahora, cual es mi lugar en esta sociedad que tan poco me gusta. Necesito algo a lo que agarrarme, algo por lo que luchar, he perdido la ilusión y la fe en las personas. Soy contrario a los nuevos valores que se inculcan, a este nuevo modelo de vida que proponen. Dichos valores se reflejan sobre todas las cosas posibles, música, cine, trabajo, etc, puesto que todo esta hecho por el mismo hombre manchado por esta nueva era de egoísmo, interés, apariencia y desigualdades.

Me planteo entonces buscar una solución posible, tengo claro de lo que no quiero formar parte. Por ello, debo centrarme en lo que desconozco, aquello a lo que quiero pertenecer. Para esto se me ha ocurrido hacer en solitario el camino de Santiago, para así buscar en lo más profundo de mi una razón para seguir.