miércoles, 21 de octubre de 2015
sábado, 3 de octubre de 2015
De ti para mi
Agustín fue la historia más bonita que jamas podría haber contado. Nos enamoramos sin más, no hizo falta nada. Mi inocencia de 15 años y su locura, mi locura y sus sueños, su bondad y mi picardía, mis ilusiones y sus fantasías...
Todo se mezclo y estallo una bomba en la cual me sumergí, pensando que jamas podría superar algo así. Sueños cumplidos, cualquier deseo con el se hizo realidad. Quizá fue eso lo que nos llevo a la nada... Esa edad, esa forma de volar... Con el tiempo me di cuenta de que por cualquier extraña razón no congeniábamos en un mundo normal. Ahora pienso que quizá ese fue mi problema. Agustín no era un chico con el cual comer con la familia el domingo, ni con el que ir a cenar y volver a casa. Era una persona para volar, alguien con quien jamás quedé a ninguna hora y siempre estaba ahí, para hacer lo que sea y lo que sea siempre era fantástico. Ahora entiendo que no funcionara. No era él o yo, era la magia. Para que eso funcionara deberíamos ser jóvenes eternamente. No crecer ni física ni emocionalmente, porque incondicionalmente quieres y necesitas muchas más cosas, por triste que suene, incluso a mí. O no lo sé. Por mucho que intente comprenderlo a veces creo que si lo hubiera conocido con otra edad quizá habría funcionado. Fue un gran amor. Pero se acabo...
Todo se mezclo y estallo una bomba en la cual me sumergí, pensando que jamas podría superar algo así. Sueños cumplidos, cualquier deseo con el se hizo realidad. Quizá fue eso lo que nos llevo a la nada... Esa edad, esa forma de volar... Con el tiempo me di cuenta de que por cualquier extraña razón no congeniábamos en un mundo normal. Ahora pienso que quizá ese fue mi problema. Agustín no era un chico con el cual comer con la familia el domingo, ni con el que ir a cenar y volver a casa. Era una persona para volar, alguien con quien jamás quedé a ninguna hora y siempre estaba ahí, para hacer lo que sea y lo que sea siempre era fantástico. Ahora entiendo que no funcionara. No era él o yo, era la magia. Para que eso funcionara deberíamos ser jóvenes eternamente. No crecer ni física ni emocionalmente, porque incondicionalmente quieres y necesitas muchas más cosas, por triste que suene, incluso a mí. O no lo sé. Por mucho que intente comprenderlo a veces creo que si lo hubiera conocido con otra edad quizá habría funcionado. Fue un gran amor. Pero se acabo...
Am
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