Al final, después de atravesar ese complicado momento en el que nos damos cuenta de que nadie es perfecto y de que la decepción duele más que el enfado, comprendí que cuando esperas algo de alguien y ese alguien te da exactamente ese algo, es que has conectado a la perfección, con otra mente. Y os puedo asegurar que no tiene precio. De hecho, es probable que sea una de las pocas cosas que no tienen precio hoy en día.
Cuando te pasa eso no quieres parar. Cuando encuentras una mente capaz de ir de cero a diez, adelantándote por la derecha y retándote a que tú también lo hagas...
A veces la única manera de encontrar el equilibrio es encontrar una mente maravillosamente opuesta a la nuestra. Por eso creo que hay mentes que encajan a la perfección. Por eso hay que follarse a las mentes.
El cajón de Gatsby
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