Viendo el racismo que reina por las calles de España, me pongo a pensar en los del otro lado. Esas pobres personas que viven en nuestro país lejos de su hogar y de sus familias, esos que hacen lo que nosotros no queremos hacer. Si a esto le sumamos insultos, miraditas, comentarios absurdos y demás, la situación se complica más todavía, puesto que el odio solo genera odio y bastante tienen los pobres con soportar la cantidad de muertes que se producen desde hace mucho tiempo en nombre de su Dios, para que además se les culpe de ello.
Por eso os pido un poco de sentido común, no dejemos que ellos paguen lo que han hecho otros. Para reflexionar sobre este tema os recomiendo la película "Mi nombre es Khan y no soy un terrorista" que además de ser exquisita os dará otro punto de vista sobre estos aspectos.
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