domingo, 9 de diciembre de 2012

Soñar con pensar para siempre

No temo acabar en una caja, tampoco a dejar de andar por mis calles, de sentir el tacto de la arena de la playa en los pies, de saborear el bizcocho de mi madre, de oler el campo, de mirar la luna, de oír el susurro de las olas. No me preocupa que sera de mi cuerpo, me preocupa lo que yo soy, lo que esta escribiendo esto, unos lo llaman cerebro, otros corazón, otros alma... Que sera de mis ideas y de lo que las produce, que sera de aquello con lo que hablo continuamente, jamas podre tener algo tan valioso. No soy capaz de imaginar mi mente apagada, ella es la que mejor me comprende. No puedo imaginar un fin para algo que nunca antes se ha detenido. Y ese es mi mayor temor, la llegada de un infinito silencio interior.

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